Diría que encontrar un ejemplo de este signo solar es tan
fácil como sonarse la nariz, pero no es verdad; es mucho
más fácil que sonarse la nariz. Vete a cualquier fiesta y
mira en el centro del grupo más bullicioso. ¿Ves el tío ese
que esta ahí sentado alegremente con un enorme pie metido
en la boca? Es un
signo Sagitario que acaba de meter verbalmente
la pata, pero todavía no lo sabe. Cuando se dé cuenta se
mostrará un tanto perplejo... y los que le rodean le
mirarán con odio.
El Arquero es capaz de acercarse, darte una cordial palmada
en la espalda y sonreírte amistosamente. Después, te
saludará con un comentario del tipo de: "¿Que demonios
haces para parecer tan joven, con la edad que tienes?"; o:
"Vaya, que bien te queda este suéter de cuello cisne.
Siempre tendrías que usarlo, porque así disimulas la
papada". Después de una de esas alegres aperturas, el
signo Sagitario seguirá con su brillante sonrisa, pero la tuya
habrá empezado a marchitarse un poco. A él le costará un
rato darse cuenta de que fueron sus palabras las causantes
de tu seriedad, y más tiempo aun necesitara para entender
por que. Entonces procurará explicarse. Trata de mantener
la calma, porque la explicación será peor.
Caramba, ¿no entendiste lo que quería decir? Pues que le
parece fabuloso que no representes mas de veinticinco años
cuando en realidad tienes treinta y ocho (seis años mas de
los que efectivamente tienes). Y en cuanto a lo de la
papada, es mucha la gente de tu edad que tiene cierta
flojedad en la región del cuello. Si únicamente se te ve de
costado, así, cuando vuelves la cabeza. Con no dejar que te
saquen fotos de perfil, ya está.
Tras haber explicado cuidadosamente sus meteduras de pata
verbales, y conseguido que tú volvieras a sentirte bien,
el
signo Sagitario seguirá alegremente su camino, silbando un tema
del último éxito de Broadway. Cuando volváis a encontraros
y tú le demuestres frialdad, se sentirá dolido e intrigado.
Con él, de nada sirve enojarse ni molestarse; el
signo Sagitario no
actúa por maldad. Sus exabruptos verbales son fruto de la
más absoluta inocencia y, por lo general, tampoco entiende
que cuando trata de arreglar las cosas resulta ofensivo
además de hiriente. No le juzgues con dureza, porque esta
animado de buenas intenciones. Tampoco necesita de tu
compasión... ni de la mía. Bajo su falta de tacto hay una
mente sumamente despierta y de principios elevados. Su
peculiar combinación de ingenio, inteligencia y fogoso
impulso lleva por lo común al Arquero directamente al
círculo de los vencedores. Lo realmente fastidioso es que
para la gente de este signo, varones o mujeres, su torpeza
verbal es inconsciente; están convencidos de que son los
seres más diplomáticos del mundo. Siempre dicen que son
incapaces de herir los sentimientos de nadie y que ponen
gran cuidado en no hacerlo, y lo creen sinceramente. Es mas,
todo lo que hacen lo hacen sinceramente. Cualquier forma de
fraude y engaño les produce una gran consternación.
Sus características físicas no son difíciles de reconocer.
Busca un cráneo bastante grande, de buena configuración y
frente alta y despejada. Los rasgos serán abiertos y
joviales, como si invitaran a la amistad y al intercambio
de ideas, y los movimientos serán normalmente rápidos
(aunque encontraras algunos Arqueros que se mueven de
manera lenta y deliberada). Con frecuencia harán gestos
amplios y arrolladores, que pueden ser dramáticos y
vigorosos, pero es posible que no tengan mucha gracia.
Sagitario suele gesticular mientras habla, y puede derramar
el ketchup. Cuando avance decididamente con la cabeza alta,
tropezará al subir a la acera, y es fácil que al mismo
tiempo se le abra la cartera y se le desparramen todos los
papeles por la calle.
Los ojos de la gente de Júpiter son tan brillantes y
alertas como los de un gorrión, chisporroteantes de humor
placentero. Los Arqueros suelen ser muy altos y de aspecto
atlético, o si no mas bajos que la media, de cuerpo fuerte
y recio. Los altos te harán pensar en caballos de pura
sangre o potros fogosos. En su juventud especialmente,
muchos suelen llevar un mechón de pelo suelto que les cae
sobre la frente, como la crin de un caballo, y que se echan
hacia atrás con una sacudida de la cabeza o un rápido
movimiento inconsciente de la mano. Este hábito puede
perdurar mucho después de que hayan adoptado otra forma de
peinarse, o cuando ya la calvicie es avanzada.
La gente
Sagitario es normalmente inquieta; no pueden estar
sentados o quedarse quietos. Físicamente, el Arquero no
pasa inadvertido, aunque solo sea por su evidente confianza
y su desdén del comportamiento convencional. Camina como si
realmente fuera a alguna parte, sin vacilación ni
detenciones. (Pero recuerda que un ascendente en conflicto
puede retardar su paso.)
La primera vez que le encuentres, es posible que
Sagitario
vaya montado a caballo o paseando su perro: ama
apasionadamente a los animales. Frank Sinatra, que es
Sagitario, ordenó una vez a su chofer que detuviera el
coche porque vio un perro herido en la calle. Tenía
programado un ensayo de televisión, pero los músicos, el
director y los cámaras tuvieron que esperar a que el
cantante hubiera llevado al perro a un veterinario -que le
aseguró que en pocos días estaría bien- y hubiera dado con
el dueño del animal.
En cambio, cuando
Sagitario tiene influencias desfavorables
en su carta natal, puede sentir un miedo enfermizo a los
animales, pero estos casos no son frecuentes. Por lo
general, la gente nacida bajo la influencia de Júpiter no
teme a nada. Al
Sagitario típico le atrae el peligro, ya
sea en el deporte, en su trabajo o en sus pasatiempos. Para
el Arquero, un elemento de riesgo significa excitación y
desafío. Les encanta la velocidad; los coches veloces, los
aviones, la montaña rusa, incluso, ejercen sobre ellos una
atracción magnética. Los más temerarios pilotos de pruebas
suelen ser Sagitarios. Al jupiteriano medio nada le
proporciona tanto placer como salvarse por un pelo, en
cualquiera de sus variantes, ya sean emocionales o físicas;
le resulta euforizante. Se arriesgan en cualquier cosa, a
menos que un signo más manso en el ascendente diluya la
osadía de Júpiter.
Hay una diferencia entre la legendaria aspereza del Arquero
y la brutalidad verbal de Escorpión. Escorpio dice la
verdad con plena conciencia de su efecto, y se niega a
cualquier tipo de compromiso.
Sagitario es totalmente
inconsciente del efecto que producen sus palabras, palabras
que pronuncia bajo impulso de su honradez compulsiva.
Escorpio no se duele demasiado de las heridas que causan
sus afirmaciones; para él, verdad es la verdad, y si no
puedes soportarla, pues no preguntes. Los regidos por
Júpiter, en cambio, se sienten abrumados y desolados por su
propia falta de discreción, cuando descubren que han herido
realmente a alguien. Resultarían conmovedores, si no fueran
tan exasperantes.
Lo que el Arquero piensa y siente, lo dice en forma casi
inmediata, con la franqueza y seriedad de un niño de seis
años Aquel viejo dicho: "Si quieres la verdad, pregúntale
a un niño sigue siendo válido introduciendo un pequeño
cambio: si quieres la verdad, pregúntale a
Sagitario.
En el mundo editorial neoyorquino hay una mujer de quien se
dice exactamente eso: "Si quieres la verdad, pregúntale a
Kay... si eres capaz de oírla". Kay no es solo una Arquera
auténtica, sino que tiene influencias adicionales de
Sagitario en carta natal. Doble Júpiter, podríamos decir.
Es cálida y gentil rosa, como es típico del signo, y tiene
montones de leales amigos que la adoran, como también es
típico del signo. Y bien leales tienen que ser, y muchos
tienen que amarla, para sobrevivir a incidentes como el de
hace tres años, cuando su grandeza de corazón la llevó a
decidir que era hora de cambiar completamente el
guardarropa de invierno de su secretaria. La chica estaba
sin nada de dinero, porque acababa de pasar por un desastre
económico, y el ofrecimiento la conmovió hasta las lágrimas.
Otros se habían compadecido de ella, pero aparte de Kay,
nadie se había ofrecido concretamente a echarle Una mano.
Dejad que
Sagitario se ocupe. (Esto admite más de una
interpretación).
Un hermoso día de otoño las dos se dirigieron a una de las
tiendas elegantes de la Quinta Avenida, en una fiebre de
femenina anticipación. La pobre secretaria deliraba de
felicidad hasta que entraron en el ascensor. De pronto, Kay
la estudió largamente con mirada apreciativa y declaró
firmemente en voz alta: "Será mejor que vayamos primero al
Departamento de Gordas".
El arrobamiento extático cedió inmediatamente paso al
aturdimiento del shock. El novio de la secretaria le decía
siempre que era "agradablemente llenita". Ahora, un
doloroso relámpago de sinceridad jupiteriana la había
convertido en un pequeño hipopótamo. La muchacha todavía
recuerda como se dieron la vuelta a mirarla con curiosidad
todos los que iban en el ascensor, mientras ella se
preguntaba si su novio no la encontraría secretamente
grotesca. Pero la buena de Kay arregló las cosas; al
advertir la confusión de la chica, le hizo inmediatamente
un chiste para levantarle el ánimo: "Y si allí no
encontramos nada que te vaya bien, siempre podemos probar
con las tiendas en el Departamento de Camping. Todos los
que iban en el ascensor se unieron a las carcajadas con que
Sagitario festejó su propia broma.
Poco después de la cálida y generosa excursión con su
secretaria, Kay puso la mira en su jefe, el editor, a quien
el médico había ordenado que no bebiera durante un año. Un
año entero. Había sufrido una hepatitis infecciosa y no
debía probar alcohol; ni una gota. Después de doce largos
meses sin humedecerse siquiera los labios, estaba
lógicamente orgulloso de su fuerza de voluntad. Kay, que
acababa de volver de Europa, le salió con uno de los
cumplidos típicos de
Sagitario.
-¿Que tal la bebida? -empezó, mientras él la escuchaba
sonriente-. Me dijeron que está tratando de no empinar el
codo.
...Tratando? ¿Después de doce meses sin una sola gota,
tratando? Mientras él recuperaba la compostura, Kay siguió
impertérrita:
-¿Sabe que mañana por la noche hay una fiesta por el libro
de Joe? Pensaba que tenía que advertirle, pero nunca puedo
verle a solas.
¿Advertirle? ¿Advertirle de qué? Ante la nueva amenaza, el
editor se olvidó de su disgusto. Ella prosiguió:
-Todos esperamos que... bueno, no es fácil decirlo, pero
esperamos que no arruine usted la fiesta. A esas alturas el
editor se había quedado mudo, pero
Sagitario no.
-A lo que me refiero es a que esperamos que no nos estropee
la velada quejándose de que no puede beber y todo eso. A
Joe le gusta tomarse unos martinis, y después de todo, el
libro obtuvo el premio de Selecciones Literarias. Si usted
anda por ahí como un alma en pena, haciendo sentir
desdichado a todo el mundo, será un desastre. Oiga, ¿uno no
se contagia al estar en la misma habitación que usted?
El interpelado consiguió tartamudear que no había peligro,
y después reunió los jirones de su dignidad herida lo
bastante para recordarle que él mismo había ofrecido
fiestas a autores como Edna Ferber y Ernest Hemingway, sin
cometer torpeza alguna.
-Siempre me han dicho -profirió entre los dientes
apretados- que mis modales son impecables.
Sagitario, sin advertir que su jefe estaba al borde de la
apoplejía, se mostró calurosamente de acuerdo con él.
-Seguro, como anfitrión es usted fabuloso. En el mundo
editorial no hay quien lo entienda.
Al editor apenas si le quedaba aliento para preguntar que
había que entender, y la respuesta de Kay le sacó de dudas.
-¿Como puede ser usted tan impecable como anfitrión y tan
insoportable como invitado? Cuando usted da una fiesta es
una maravilla, pero cuando va a alguna parte siempre mete
la pata de forma espeluznante.
De pronto advirtió que había otra cosa espeluznante: la
cara de su jefe, que se iba poniendo de color púrpura.
Súbitamente contrita, la cordial Arquera se apresuró a
disculparse:
-Ay, espero no haber dicho algo que no debía. De todas
maneras no importará como se porte usted, con el afecto que
Joe le tiene. Hoy mismo nos estaba diciendo a todos lo
contento que está de haberse decidido a editar su libro en
nuestra empresa a pesar de la opinión contraria de su
antiguo agente. No entiende por que hablan tan mal de usted.
Yo le dije que no son más que celos de la gente. Oiga, no
tiene muy buen aspecto, tan rojo. ¿No será mejor que cambie
de médico?
(Se rumorea que a partir de esa noche el jefe de Kay volvió
a empinar el codo, en forma permanente.) ¿Que si fue
despedida? Nadie se va a animar a despedirla. Como dije al
comienzo, todos la adoran.
Es difícil estar durante mucho tiempo resentido con el
Arquero, siendo tan patente su falta de mala intención. A
estos idealistas encantadores e inteligentes se les
encuentra en cualquier momento en casi todas partes. Puedes
verle arrojar sus azarosas flechas desde la pantalla de tu
televisor algún domingo por la noche, dejando a los astros
y estrellas invitados aturdidos, mudos y atónitos ante su
franqueza. También puede tocarte como taxista algún lunes
por la mañana, y explicarte alegremente por que le
revientan los pasajeros que son tacaños con la propina...
aunque también te lo puedes encontrar un viernes por la
noche de camarero en un restaurante, donde te aconsejará
con toda seriedad que no pidas ostras porque están un
poquito pasadas.
La mayoría de los Arqueros procuran sinceramente levantarte
el ánimo. Por lo menos, empiezan con esta intención, pero a
veces se les convierte en un adoquín más en el camino del
infierno. Una vez tuve un jefe
Sagitario que se empeñó en
levantarme la moral diciéndome cuanto mejor que lo habitual
llevaba el pelo cuando hacia más de una semana que no me lo
lavaba ni me lo marcaba. A pesar de todo seguimos siendo
amigos, así que ya ves que es inútil exasperarse. Además,
de vez en cuando,
Sagitario puede salir con una declaración
sensacional que realmente te levanta el espíritu y te
compensa todo lo demás. Son capaces de ofrecer consejos
profundos y sabios, cuando uno se toma el tiempo de
analizar sus opiniones. Como
Sagitario es signo de fuego,
la mayoría de los Arqueros son extrovertidos, charlatanes y
directos. Algunos hay que resultan penosamente tímidos,
pero incluso esos están llenos de ideas originales, y
pueden ser igualmente torpes. En realidad, los sagitarios
tranquilos y de modales apocados son capaces de los sueños
más grandiosos y de apuntar a las metas más altas.
Introvertido o extrovertido, el Arquero es promotor de
corazón. Es posible que ese raro ejemplar que no habla
mucho esté planeando algo realmente espectacular con que
sacudir a un mundo desprevenido. Aunque su lengua calle, su
mente está ocupada, de modo que es mejor que recuerdes que
su signo siempre estará ahí, en el fondo de su naturaleza,
si no quieres que
Sagitario te tome por sorpresa con su
próxima y pasmosa jugada.
Casi siempre, el
Sagitario típico es feliz y gregario, pero
su temperamento puede estallar como un cohete si se siente
importunado por gente que abusa de su forma de ser
naturalmente amistosa o se toma demasiada confianza con él.
También son habituales las rebeliones contra la autoridad y
contra una sociedad opresora.
Sagitario jamás escurrirá el
bulto ante una pelea o una petición de ayuda. Las mujeres
son capaces de perder su disposición normalmente agradable
para atacar con la cortina de fuego de un discurso
inesperadamente serio que ponga en su lugar a los
impertinentes. Los hombres se valdrán de sus puños,
desdeñando las armas. No es raro que la persona grosera e
insultante que ha jugado con la buena disposición de
Júpiter se encuentre despatarrada en la acera, pensando de
dónde habrá venido ese cambio.
Los gallardos hijos de Júpiter no pueden soportar que se
les acuse de fraude. Una acusación injusta que ponga en
tela de juicio su integridad hará arder con fiereza su
indignación, pero después de sus orgullosas demostraciones
temperamentales, el
Sagitario típico sentirá remordimientos
y pedirá disculpas. Es capaz de ponerte un ojo negro y
enviarte al hospital, pero lo más probable es que el
Arquero empiece por hablar y actuar, y solo después piense
en las consecuencias.
Son muchos los nativos de este signo a quienes atraen los
escenarios, y nadie se siente más feliz que ellos
concediendo repetidos bises a un público entusiasmado. Es
capaz de cantar hasta quedarse ronco, o de gastarse los
zapatos bailando, por el puro placer de la representación.
El mundo del espectáculo está lleno de Arqueros.
Los hombres y mujeres de Júpiter poseen una fuerte vena
religiosa, especialmente en su juventud. Se interesan
muchísimo por los asuntos de Iglesia, pero a medida que
maduran pueden volverse escépticos ante lo dogmático,
inclinándose a cuestionar su antigua fe y tendiendo a
buscar la perfección de sus valores Es raro el
Sagitario
que no tenga un juego de maletas de viaje; les encanta
viajar, y por lo general tienen por lo menos una maleta,
traqueteada en centenares de escapadas, ya preparada y
lista para usarla sin pérdida de tiempo.
Siempre observarás un aire un poco infantil en el
Sagitario
típico, ingenuo, bravo y optimista. Se niega a aceptar la
seriedad de la vida, aunque hay algunos que en sus últimos
años afrontan de forma admirable la responsabilidad. Sin
embargo, nunca se sienten verdaderamente felices bajo su
peso. La naturaleza de Júpiter se rebela contra el
confinamiento, que si es excesivo puede provocar
enfermedades graves. Si
Sagitario es capaz de sobrevivir a
todo eso, y al desgaste provocado por la dispersión de sus
energías, vivirá tanto como Matusalén. La mayoría de los
Arqueros mantienen intactas sus facultades, refinadas por
la edad, hasta el final, y con ellos es muy raro que la
senilidad sea el problema.
Sus puntos sensibles son las caderas, pulmones, hígado,
brazos, manos y hombros, intestinos y pies. El amor a los
deportes y a la vida al aire libre que caracteriza a este
signo puede hacerles propensos a accidentes debidos al
exceso temerario de actividad, pero es raro que en los
hospitales se les pueda mantener en cama más de unos pocos
días.
Sagitario cede de mala gana a la enfermedad, y se
recupera con sorprendente rapidez. Es alguien a quien la
vida rara vez derrota en forma permanente. Los Arqueros
creen que con toda seguridad mañana será mejor que ayer, y
hoy es bien interesante. Los ataques de depresión
desaparecen casi antes de que las nubes hayan llegado a
oscurecer la luz del sol.
A menos que en su carta natal haya alguna influencia
cautelosa y conservadora, todo
Sagitario tiene algo de
jugador. Son muy pocos los que pueden resistirse a arrojar
un par de billetes sobre el tapete verde. El repiqueteo de
los dados en el cubilete tiene para algunos hombres y
mujeres de Júpiter el atractivo de las canciones de Circe.
Si su nacimiento estuvo señalado por aspectos diversos
entre los planetas, un Arquero puede perder una fortuna en
el juego de azar, o tirar el dinero del alquiler a las
patas de su caballo favorito. Los casinos de juego atraen a
Sagitario como el azúcar a las moscas, y lo mismo sucede
con otros juegos más serios, como el mercado de acciones y
las operaciones inmobiliarias. Afortunadamente, la mayor
parte de ellos mantienen bajo control su tendencia a la
especulación, pero no por eso se privan de arriesgar de vez
en cuando un billete de lotería. Tanto los tímidos como los
enérgicos sabrán aprovechar en cualquier momento las
oportunidades amorosas:
Sagitario se entrega al romance con
temerario abandono, pero es frecuente que cuando se habla
de matrimonio se detenga súbitamente en seco; lo piensa
bien antes de seguir adelante, y mete la pata después de
hacer cuidadosas consideraciones. Aunque en las relaciones
amorosas el Arquero es cálido y afectuoso, resulta bastante
esquivo a la hora de dejarse atrapar. Simbólicamente, es
mitad hombre y mitad caballo, lo que evidentemente le da
una cabeza de ventaja en cualquier partida de caza, a menos
que tropiece con sus propias patas.
Entre los rasgos mas desagradables de
Sagitario se cuentan
la tendencia al mal genio, el excesivo amor a la comida y a
la bebida -que puede llevarles a la obesidad y al
alcoholismo-, el hiriente sarcasmo que puede empañar su
brillantez mental, o la excentricidad extrema, y la
incapacidad para guardar secretos. Sin embargo, ninguno de
esos fallos es necesariamente permanente; resultan fáciles
de desarraigar para la determinación de
Sagitario. El
Sagitario medio te hará un préstamo de dinero sin hacerte
pasar jamás por la vergüenza de pedirlo, ni siquiera
obligar a devolverlo (si no media un signo lunar cicatero).
El ama de casa de este signo adoptará al huérfano sin hogar
o al animal perdido, y en su mesa siempre habrá lugar para
uno más.
Sagitario tiene tendencia a salirse por la tangente. El
Arquero abrazara con devoción ciega una gran causa, y
creerá que las posibilidades superan a las desventajas: una
actitud que resulta de su imaginación brillante y su
pensamiento progresista. Jamás deja de defender su posición
con argumentos fríos y razonables, a veces reduciendo a
tiras al adversario con su sátira cortante, y sin embargo,
de alguna manera se mantiene por encima de la refriega.
Esto no es óbice para que su fuego esté siempre listo para
el ataque cuando alguien agrede injustamente a su pupilo o
su causa del momento. Como enemigo es formidable, porque se
toma el tiempo de poner la mira en su víctima, le apunta
directamente. Es raro que sus flechas fallen el blanco;
están impregnadas de humor satírico y son lo bastante
agudas como para atravesar la más sólida de las armaduras.
Aunque hay algunos decembrinos que son auténticamente
divertidos, una curiosa característica de la mayoría de
ellos es que, cuando hacen un chiste, no aciertan del todo
con el momento y se las arreglan para sacarle toda la
gracia. El público, ya sea en casa o en el teatro, se
retuerce de risa ante su torpeza, mientras el Arquero
piensa, contentísimo, que festejan sus grandes dotes de
comediante. De todas maneras, puede resultar muy jocoso.
Hombres y mujeres, los
Sagitario pueden conducirse en la
forma mas chapucera, como ya hemos visto, o bien fingir una
actitud tan modesta, que le darán a uno la impresión de no
ser demasiado inteligentes, o tal vez tímidos. Es verdad
que algunos Sagitarios suelen mostrar excéntricos hábitos
de reclusión, pero eso les ofrece más oportunidades para
aguzar su inteligencia hasta la genialidad.
Aunque tienen una memoria fantástica, que les permite saber
exactamente lo que dijeron y donde estaban el 14 de abril
de 1959, y recordar libros y películas con toda
minuciosidad, los de este signo pueden olvidar donde
dejaron la americana. La mayoría de ellos constantemente
pierden guantes, llaveros, billeteras... y hasta hay quien
tiene la maldad de decir que perderían la cabeza si no la
tuvieran bien amarrada al cuello.
Sagitario jamás puede tener éxito como mentiroso; nadie le
cree ni media palabra. El engaño no es parte de su
naturaleza y, si intenta explotar esta veta, lo más fácil
es que sea desenmascarado rápidamente y sin esfuerzo. Para
el es siempre mejor decir la verdad y dejar que las cosas
salgan como salgan. Ni siquiera su mentalidad observadora y
alerta puede rescatarle de los resultados de una excursión
por el territorio del engaño, a menos que tenga ascendente
Escorpio. Conozco un Arquero reservado y silencioso que
tiene un ascendente Plutoniano, lo cual le convierte en un
gran jugador de ajedrez. Este tipo de jupiterianos son
excepcionales, pero algunos hay, y prepárate para
encontrarlos.
Para
Sagitario, la vida es secretamente un circo, en el que
él es el payaso que rueda y da tumbos, atravesando aros de
color púrpura, ataviado con un traje azul cielo. Tiene la
cara embadurnada con los brillantes y alegres colores del
maquillaje.
A medida que la música del organillo va subiendo de tono,
él tambalea y se cae; después, con un perfecto salto mortal,
se instala sobre el lomo de un airoso caballito. En los
dedos de las manos luce tres anillos de turquesas; en los
de los pies tintinean cascabeles que suenan como el lejano
carillón de un campanario que se pierde entre las nubes. El
Arquero hace sonar alegremente un lustroso cuerno de estaño,
ese metal blando y maleable al que apenas si afecta la
humedad. No importa que sea osado o tímido; la autentica
naturaleza de este idealista generoso es tan alegre como el
acebo navideño. Gallardamente se prende un clavel sobre el
enorme corazón y curva su arco en dirección al cielo.
Cuando apunta bien, sus tiros llegan a mayor altura de lo
que puede ver el hombre, más allá de las estrellas, al
lugar donde nacen realmente todos los sueños.
Personalidades
Sagitario famosas
Ludwig van Beethoven
Julie Harris
Arthur Brisbane
William Buckley, h.
Maria Callas
Andrew Carnegie
Edith Cavell
Noel Coward
Winston Churchill
Sammy Davis
Joe DiMaggio
Walt Disney
Jane Fonda
Betty Grable
Grimaldi
Papa Juan XXIII
Mary Martin
David Merrick
John Milton
Robert Moses
John Osborne
Lee Remick
Lilian Russell
Frank Sinatra
David Susskind
James Thurber
Mark Twain