El mejor momento para salir a la captura de cangrejos
humanos es cuando brilla, plateada, la Luna. Por lo general,
es más fácil reconocerlos de noche, cuando salen todos
acicalados y endomingados a sonar, arrebujados en su vívida
imaginación. La luz de la Luna les sienta estupendamente.
Armoniza con sus múltiples estados de ánimo y combina con
sus emociones cambiantes.
Para conocer las claves de la naturaleza de
Cáncer te será
muy útil, lector, mirar un poco la Luna en las claras
noches del campo. Con el aire contaminado de la ciudad se
te hará difícil verla, pero siempre puedes recurrir a un
almanaque. Fíjate en la forma y en el aspecto cambiante de
la Luna. A medida que crece y su luz aumenta, se convierte
lentamente en un perfecto disco redondo en el cielo. Cuando
mengua, desaparece poco a poco, hasta que no queda visible
más que un delgado hilacho de luz con un tenue y rielante
resplandor de plata.
Los estados de ánimo pasajeros de
Cáncer están
sincronizados con la Luna y responden a la misma misteriosa
influencia lunar que rige el movimiento de las mareas en el
océano. Sin embargo, en realidad la Luna no cambia.
Únicamente, lo parece. Igualmente,
Cáncer sigue siendo la
misma persona pese a todos los altibajos. Una periodicidad
tan previsible, constante en su inconstancia, hace que el
Cangrejo sea fácil de reconocer, una vez que uno sabe en
que fase está cuando lo encuentra.
Es posible que la primera vez que lo encuentres esté
riéndose con su "extravagante risa lunar",
irresistiblemente contagiosa, que recorre de extremo a
extremo la escala, con profundos y guturales armónicos. Se
desgrana en risitas y carcajadas hasta estallar finalmente
en un cacareo que suena exactamente como si doscientas
gallinas acabaran de poner doscientos huevos perfectos. Si
está en su papel de animador de la fiesta, no te costará
nada encontrar a
Cáncer. Será el tipo mas divertido del
salón, a risa por minuto. Y si no es él quien está actuando,
estará festejando las gracias de algún otro. A nadie le
gustan las bromas más que a
Cáncer, y su faceta divertida
es tanto mas inesperada cuanto que irrumpe de manera tan
incongruente en su personalidad, normalmente tranquila y
serena. El humor lunar es profundo, jamás superficial ni
trivial, porque surge de su notable capacidad de
observación del comportamiento humano.
Es posible que
Cáncer no se ponga todos los días su risa
lunar, pero siempre puede sacarla en un abrir y cerrar de
ojos de su viejo baúl del sótano.
No son gente que se desviva por las candilejas, como los
extrovertidos Leo o los apayasados Sagitarios, pero los
Cáncer tienen un pavoroso sentido de la publicidad, cuando
les da por hacerse notar. No te dejes engañar por esa
aparente modestia. Secretamente, les gusta que les presten
atención, y les embriagarán los titulares que puedan
conseguir. A
Cáncer no le encontrarás persiguiendo la fama
con pasión (no hay nada que persiga con verdadera pasión),
pero ten por seguro que tampoco huirá de ella. Más fácil
será verle calentándose al calor de los aplausos que
huyendo de ellos. Puede que haya cosas de las que
Cáncer se
esconda, pero el reconocimiento no es una de ellas.
Si eres de esas personas que se enfrían fácilmente, ponte
la gabardina antes de exponerte a la humedad de un
Cáncer
que se halle en un estado melancó1ico: es capaz de echarte
cubos de agua fría hasta que te den temblores y escalofríos.
Cáncer puede estar en un momento bajo y hundirte en una
depresión mas profunda que el fondo del océano.
Habitualmente, sus temores están bien cubiertos por el
disparatado humor lunar, pero siempre están con él,
acosándolo día y noche con una vaga sensación de peligros
innominados que acechan entre las sombras. Nunca muy lejano,
el pesimismo estará siempre pronto a frustrar los hermosos
vuelos de su fantasía. Un
Cáncer puede lanzarse al más
increíble viaje a las estrellas, en alas de su imaginación,
si consigue ignorar esa machacona voz interior que insiste
en advertirle que puede perderse en el espacio. Pero hasta
que aprende a dominarlos, sus miedos constituyen el ta1ón
de Aquiles que le duele cada vez que intenta volar
demasiado alto.
Sus lágrimas no son nunca lágrimas de cocodrilo; fluyen de
los profundos ríos de su corazón, frágil y vulnerable. Con
una mirada dura o un tono de voz áspero puedes herir sus
delicados sentimientos, y la crueldad puede llenarle los
ojos de lágrimas o inducirle a un completo retraimiento.
(Es extraño, pero
Cáncer rara vez tiene fiebre; es mas
probable que sufra de escalofríos.) En tales ocasiones no
es fácil descubrir al Cangrejo, porque cuando está herido
desaparece en un silencio lleno de reproche. A veces puede
ser que se desquite con una sana digna de Escorpio, pero
por lo general lo hará en secreto y no abiertamente, con el
olímpico desprecio de los cangrejos por las consecuencias.
La mayoría de las veces, más bien, eludirá todo intento de
igualar puntos, y se sentirá contento por esconderse bajo
su caparazón protector. Cuando le hayas herido, puedes
pasarte días enteros tocándole con un palo sin conseguir
que reaccione. No abrirá la puerta, no contestará al
teléfono ni las cartas. Cuando se hallan en un estado de
incertidumbre, desesperación o tristeza, los nativos de
Cáncer buscan el retiro y la soledad, como los verdaderos
cangrejos.
Hay otro estado de ánimo propio de
Cáncer: el malhumor. La
persona que te salió con un exabrupto cuando le preguntaste
la hora, o que estuvo a punto de arrancarte la cabeza por
pedirle que te pasara la sal, era probablemente
Cáncer que
sufría uno de sus ataques de malhumor que le llevan a odiar
al mundo. No es que esté enojado contigo, está
desilusionado de la vida. Ya se le pasará y volverá a ser
la persona dulce, suave y comprensiva que conoces, cuando
cambie la Luna. Fíjate en el calendario cuando hace el
próximo cuarto, o espera a que vuelva a subir la marea.
Hay dos tipos Cancerianos básicos. El primero tiene un
agradable rostro redondo, la piel suave, la boca grande y
sonriente, los ojos casi circulares: mas bien un aspecto de
bebé. Piensa en la cara de la Luna, que es una imagen
perfecta. El segundo tipo es más común. En su rostro se
advierte inmediatamente el inconfundible aspecto de
cangrejo. Verás un cráneo bastante grande, de cejas
salientes y pómulos altos. Es posible que las cejas den la
impresión de estar permanentemente trabadas en un ceño que,
cosa rara, no es ofensivo, sino más bien interesante. La
mandíbula es pronunciada y los dientes prominentes, o de
alguna manera desiguales. Los ojos, pequeños, están
generalmente muy apartados. A veces veras a algún
Cáncer en
quien se combinen la cara lunar y la del cangrejo, pero
cada una de ellas es tan distintiva que, aunque se mezclen,
es fácil reconocerles como gente regida por la Luna, nacida
bajo el signo del Cangrejo. Algunos son indiscutiblemente
regordetes pero la gran mayoría tienen una estructura ósea
bien marcada Los brazos y las piernas pueden ser
excepcionalmente largos en relación con el resto del cuerpo,
los hombros más anchos de lo habitual, y es frecuente que
manos y pies sean muy pequeños o bien muy grandes. La
mayoría de estos nativos son un poco pesados de arriba, y
cuando caminan deprisa se balancean ligeramente. Ya sean
regordetas o delgadas, las mujeres necesitan por lo general
una talla de suéter considerablemente mas grande que la
talla de la falda. 0 si no, parecen tablas. En cualquiera
de los dos sentidos, esta característica es muy marcada
Entre las mujeres de este signo, nunca hay un término medio
para esta zona de su anatomía.
Todos los regidos por la Luna tienen un rostro enormemente
expresivo. Mil estados de ánimo se perfilan fugazmente en
sus facciones en el curso de una conversación. ¿Conoces a
alguien que a veces cacarea desaforadamente, después llora
con desconsuelo, de pronto te contesta bruscamente y con
irritación, y que cuando lo hieres se oculta? ¿Y que
normalmente te trata con mesurada consideración? Si es
gruñón, pero bondadoso, un conversador fascinante con
profundos pozos de imaginación creadora, tu amigo nació
probablemente a fines de junio o en julio.
Los Cancerianos tienen tal dominio sobre las imágenes, y
sus fluctuaciones anímicas son tan intensas, que pueden
hacer que los demás las sientan. Su imaginación se abalanza
sobre la alegría y el dolor, sobre el horror y la compasión,
sobre la tristeza y el éxtasis, y asegura firmemente cada
emoción con la intensidad retentiva de su memoria. Absorben
imágenes y las reflejan con la fidelidad de un espejo o de
una cámara. Cada experiencia les queda grabada en el
corazón como una fotografía queda registrada en el negativo.
Jamás olvidan ninguna de las lecciones que les ha enseñado
la vida, ni las que la historia enseña a la humanidad.
Cáncer reverencia el pasado y es generalmente patriota de
corazón. Las figuras históricas le llaman la atención tanto
como sus propios antepasados. Frecuentemente, es
coleccionista de antigüedades, viejos tesoros y reliquias
antiguas, y el ayer despierta en él una curiosidad
insaciable.
Cáncer es una especie de arqueólogo mental, que
está continuamente haciendo excavaciones en busca de hechos
fascinantes.
Es también un pozo de sigilo. Automáticamente, la gente le
confía sus secretos, pero la sensibilidad del Cangrejo le
permite conocerlos sin que hayan mediado las palabras. Su
compasión es profunda y enormemente intuitiva; no son
muchos los secretos que
Cáncer no pueda descubrir, si le
interesan. Sin embargo, es una calle de una sola dirección.
El Cangrejo obtendrá toda la información que pueda sobre ti,
pero jamás te dejará conocer sus propios pensamientos. Sus
sentimientos están cuidadosamente resguardados de las
miradas indagadoras. Al
Cáncer típico no le gusta hablar de
su vida personal, pero le encanta saber de la tuya, porque
para su imaginación lunar le resulta fácil adivinar lo que
tú no le cuentas. Sin embargo, es raro que
Cáncer adopte la
actitud de juez; simplemente deduce, absorbe, refleja.
Aunque devuelva las emociones como un espejo, el Cangrejo
no soltará sin lucha las cosas tangibles. Date una
vueltecita por la playa y observa los hábitos de los
verdaderos cangrejos. Cuando atrapan un objeto (y esperemos
que no sea tu dedo gordo), se agarran a él como un
salvavidas. Antes pierden una pinza que soltarlo. Si el
cangrejo pierde una pinza, le crece otra, así que puede
agarrarse otra vez con la misma tenacidad, y esto ha de
servirte de lección para cuando trates de conseguir que
Cáncer desista de algo que él -o ella- realmente quiera.
Cáncer jamás renunciará a un objeto que atesora, y que
tanto puede ser un amigo o un pariente a quien quiere como
un título o un cargo; desde un viejo daguerrotipo a un par
de pantuflas deshilachadas, con las suelas medio gastadas.
Mientras estés en la playa, toma algunas notas más sobre
las costumbres del verdadero cangrejo. Su manera de andar,
por ejemplo. Si le ha echado el ojo a tu dedo gordo, no
esperes que se encamine directa y decididamente hacia tu
pie. Primero retrocede unos pasos. Después se desplaza de
costado. De pronto, sin previo aviso, se arrastra hacia el
otro lado. Parece siempre que se mueva en la dirección
opuesta, pero ni por un segundo se descuida: si ese
apetitoso dedo gordo empieza a alejarse de él, entonces
avanzará directamente. Y más vale que corras, si no quieres
que te hinque las pinzas. Cuando ve que corre riesgo de
perder el bocado que le tienta, la cosa va en serio. El
Cangrejo humano imita exactamente estas tácticas.
Cáncer
nunca va directamente detrás de lo que quiere. Su
estrategia consiste en moverse en todas direcciones, salvo
hacia adelante. Y a este juego de los cambios puede jugar
indefinidamente, hasta que da la impresión de que algún
otro será quien se lleve el premio. Entonces, el Cangrejo
juega sus cartas con rapidez y astucia, da un salto hacia
delante, se adueña del trofeo y no lo suelta.
De manera muy semejante se conducen cuando se trata de
generosidad y de dar algo. El corazón de
Cáncer es
demasiado blando para que no lo conmuevan las necesidades
de la gente.
Realmente, se preocupa y quiere ayudar. Pero da
cautelosamente un paso atrás y espera, para ver si no hay
alguien que se adelante antes que él. ¿Por que va a
dilapidar él desatinadamente su tiempo o su dinero, si no
es necesario? Cuando todas las otras fuentes fallan, cuando
ninguna otra ayuda da señales de materializarse,
Cáncer
salva la situación en el último momento; dejará que te
hundas dos veces, pero te salvará en el minuto antes de que
te sumerjas por tercera vez. Es demasiado bondadoso para
quedarse mirando cómo te ahogas, pero ten por seguro que él
no se mojará si anda por ahí cerca un salvavidas, o si
tiene la impresión de que tú solo puedes llegar nadando a
la costa. Es auto preservación, no egoísmo ni falta de
bondad. El corazón del Cangrejo es tierno por debajo de su
caparazón duro y protector. Pero él no tiene más que cierta
cantidad de tiempo, dinero y emociones para dar, y prefiere
distribuirlos con prudencia. Es frecuente que su gesto
final sea magnificente y generoso, pero para su mentalidad
lo sensato es observar y esperar antes de actuar. Nadie
podría acusarle de impulsivo.
Cuando efectivamente actúa, quiere tender detrás de si -o
de ti- algún tipo de hilo que le sirva de registro. El
Cangrejo calcula cuidadosamente sus acciones, basándose en
experiencias, ya sean propias o ajenas. Necesita como
cimiento la fuerza de un precedente aceptado o la
tranquilidad de una seguridad financiera. Le inquieta andar
sólo sin una póliza de seguro, y por eso la mayor parte de
sus albures terminan en éxito, y cada jugada final es un
golpe de gracia ejecutado con delicadeza.
Naturalmente, es raro que
Cáncer pueda caerse en un pozo en
la oscuridad. Con una fogosa influencia lunar o un signo de
fuego en el ascendente, es posible que se arriesgue en
alguna maniobra ocasional, pero si fracasa se sentirá
desdichado por haber ido en contra de su propio juicio
personal mas íntimo. Puede ser que las influencias de Leo o
Sagitario le hayan inducido a actuar, pero al volver al
imperio de su propio signo solar después de la derrota, se
siente inundado de desdicha.
Cáncer tiende a cavilar sobre
sus errores en vez de desentenderse con un encogimiento de
hombros de la mala suerte y hacer un nuevo intento, y antes
de que corra otro albur tendrá que pasar algún tiempo.
Sea hombre o mujer, el Cangrejo ama su hogar con un respeto
rayano en la reverencia. Ningún sumo sacerdote de tiempos
pasados sintió jamás su altar como algo más sagrado de lo
que es para
Cáncer el lugar donde cuelga su sombrero viejo.
Es posible que veas colgar de sus paredes uno de esos
letreros que dicen "No hay sitio como el hogar, por
humilde que sea". (Si, ya sé que normalmente la frase es
al revés, pero esto es algo que su hijita hizo en la
escuela y para
Cáncer es una obra maestra, una perla
inapreciable. Y la admira a menudo.) Su hogar está donde
juega, vive, ama, sueña y se siente seguro. Aunque su
profesión pueda obligarle a viajar por medio mundo, ningún
Cáncer es realmente feliz si no tiene un rinconcito que
pueda llamar suyo. Algún día observa la expresión en el
rostro de un Cangrejo que vuelve a casa después de un largo
viaje. Es éxtasis puro.
Por más dinero que acumule como reserva,
Cáncer jamás se
siente realmente seguro, y por más amor que le brinden,
siempre necesita más. Sus emociones nunca le permiten la
seguridad suficiente para relajarse por completo. Siempre
está acumulando cosas palpables en previsión de algún
imaginario desastre futuro. Hay nativos de este signo que
realmente tienen debajo de la cama grandes cajas de cartón
llenas de provisiones de todas clases. Para ahuyentar las
pesadillas. Tal vez pienses que estoy exagerando, pero
¿cuándo fue la última vez que miraste debajo de la cama de
un Cangrejo? Y si no encuentras allí las latas de conservas,
fíjate en los estantes de la despensa. Tal vez te
encuentres con dos docenas de latas de paprika y veintiocho
cajas de pan rallado enriquecido con vitaminas que compró
en una liquidación, en 1943. ¿Para qué las reserva? No
hagas preguntas tontas. Algún día puede haber hambre en el
país, y él estará preparado. (Noé debió de haber nacido en
julio, porque a él tampoco le pescó el diluvio con las
velas bajas.) ¿Por qué no usa toda esa paprika y ese pan
rallado? La respuesta a eso plantea otra pregunta. ¿Por qué
no usa esos catorce pares de pijamas nuevos y las siete
docenas de bufandas de cachemira que le han ido regalando a
lo largo de los años? Todavía están envueltas en el papel.
¿Quién sabe? Tal vez
Cáncer proyecte usarlos para abrigar a
los animales cuando se produzca el próximo diluvio. ¿Por
qué no? Su visión es así de anticipatoria, y las
catástrofes de ayer las recuerda con toda precisión, aún
sin haberlas presenciado.
Con frecuencia encontrarás a
Cáncer en el agua. Si no está
nadando, se dedicará a hacer esquí acuático, o caminando
por el agua cuando menos. A no ser que en su carta natal
haya alguna influencia planetaria definida que le haga
tener miedo a las olas, el Cangrejo pasará la mayor parte
de su tiempo libre en la playa. Son muchos los
Cáncer con
su barco propio; les atrae mucho mas tener una cáscara de
nuez donde poder refugiarse que una docena de televisores
en color o cincuenta automóviles. Hay Cangrejos que poseen
unos yates fabulosos, pero aunque sea un botecito de remo o
una canoa, su propietario
Cáncer se sentirá feliz remando o
haciendo de timonel. Es como si los de este signo tuvieran
un sueño particular y secreto que se les ha perdido en la
profundidad de las aguas, y tratarán de encontrarlo. Más de
la mitad de los Cangrejos que conozcas serán navegantes de
fin de semana. Tal vez sea la llamada de la Luna y de las
mareas, pero sea lo que fuere, jamás aparecen tan
arrogantes como cuando se pasean alegremente por la
cubierta de su barco, con las zapatillas de tenis de la
época en que se graduaron en la Universidad. (No le
sugieras nunca que se compre otras. Una cosa que hay que
entender con
Cáncer es que, si algo es viejo, tiene valor;
si es nuevo es sospechoso.)
Las emociones de
Cáncer pueden ser más poderosas que el
cuerpo físico. La aprensión y las preocupaciones son
susceptibles de provocarle una enfermedad, y la alegría
puede poner bien a
Cáncer. Es frecuente que tema un colapso
financiero, o la pérdida de alguien que afectivamente
necesita. Si su seguridad se ve amenazada -ya sea la
económica o la del corazón puede caer en una depresión que
inconscientemente lo predispone a enfermedades o accidentes.
Su activa imaginación es en ocasiones lo bastante morbosa
como para convertir en grave o crónica una dolencia menor.
Cuando está en sus momentos sombríos,
Cáncer responde mal a
los estímulos positivos; puede pensar que eres indiferente
porque no te compadeces de él, pero -diga él lo que digala
compasión es lo último que necesita el Cangrejo cuando
está enfermo. Si se pone melancó1ico ante una terrible
perspectiva, se está buscando verdaderos problemas y
necesitará el doble de tiempo para curarse.
Las áreas más vulnerables son el pecho, en hombres y
mujeres, las rodillas, riñones, vejiga y piel. La zona de
la cabeza y de la cara también es delicada, lo mismo que el
estómago y el sistema digestivo. Los
Cáncer son,
prácticamente, los inventores de las úlceras, pero los que
se mantienen serenos y recurren a su maravilloso sentido
del humor para superar las depresiones, pueden fácilmente
mantenerse bien hasta una avanzada madurez. Si llegan a
coger con firmeza la felicidad y no la sueltan, los
Cangrejos tienen el poder de aferrarse a la vida con la
misma tenacidad con que se aferran a periódicos y maceteros
viejos. La alegría, el optimismo y la risa, tomadas todos
los días y en grandes dosis, les mantendrán sanos de cuerpo
y alma. Lo que
Cáncer se imagina que siente, es lo que
siente realmente. Ningún otro signo es tan propenso a
enfermar por ideas negativas, pero tampoco ninguno es capaz
de tan sorprendentes milagros de autocuración. Es una
contradicción extraña, y no olvidarla resultará enormemente
beneficioso para todos los nacidos bajo este signo.
Muchos de ellos son jardineros natos, que cuidan y riegan
amorosamente sus plantas, y muchos cultivan también con la
misma devoción florecientes cuentas bancarias. A
Cáncer se
le pega el dinero y, como es una sensación que no le
disgusta, deja que se le pegue. En sus gastos es frugal,
por decir lo menos.
Aunque influencias impulsivas afecten su carta natal, el
Cangrejo siempre mantendrá algunos billetes en reserva para
los días malos. Si te dice que está en quiebra, quiere
decir que le quedan las últimas decenas de miles, lo cual
para él es una situación desesperada. Para la
administración de fondos nadie es mas capaz que el Cangrejo
(aunque Tauro, Capricornio o Virgo puedan seguirle muy de
cerca), experto en acumular dinero y en hacerlo crecer como
crecen las flores y los árboles que él planta. Rara vez se
escapará de sus manos tenaces o se escurrirá entre sus
dedos, y nunca le verás arrojar el dinero por la ventana
por el solo placer de librarse de él. Sólo su cautela
excede a su generosidad. El viejo John D. Rockefeller, que
era
Cáncer, pensaba probablemente que era muy manirroto
cuando les daba todas esas monedas a los niños; le divertía
seguir gastando de semejante manera el dinero, al mismo
tiempo que enseñaba economía. Así y todo, el Cangrejo
compartirá de buena gana lo que tiene cuando alguien a
quien el quiere o que le gusta se halla en situación de
verdadera necesidad. Un niño siempre le conmoverá lo
suficiente para sacarle algún dinero, pero nunca perdonará
al comerciante que le cobre unos centavos de más por la
lata de judías.
Para
Cáncer, de alguna manera, la comida representa
seguridad. Si Mother Hubbard, el personaje de las Nursery
Rhymes inglesas, hubiera nacido en julio, jamás se habría
recuperado del shock de haber encontrado vacío el armario.
No importa lo que coma, el Cangrejo siempre se siente mas
seguro cuando la despensa está hasta rebosar. Al hablar de
comida, su rostro expresivo se ilumina, y las historias de
desnutrición le horrorizan, realmente.
Cáncer se preocupa
auténticamente por el hambriento, y se siente responsable
de todos los estómagos vacíos del mundo. (El conocido
matemático y astrólogo Carl Payne Tobey señaló que la
consigna política del
Cáncer Nelson Rockefeller en su
campaña en los supermercados era: "A él le importa").
Para
Cáncer, desperdiciar comida es un crimen. Puedes
repetir todas las veces que quieras, pero cuidado con dejar
restos en el plato.
Ambos sexos poseen un fuerte instinto maternal. Son gente
que siempre está tratando de llenar a alguien con una buena
comida caliente, o de protegerlos del aire húmedo de la
noche.
Cáncer trata a sus amigos y seres queridos como si fueran
bebés, y revolotea protectoramente en torno a ellos. Es
difícil decir que es lo que con mas profundidad afecta a
las emociones lunares, si los niños, la comida o el dinero.
Su naturaleza sensible queda oculta bajo un duro caparazón,
y el Cangrejo tiene la sensatez suficiente para evitar los
mares tormentosos. Durante la mitad del tiempo vive en la
tierra, la otra mitad en aguas profundas. Se viste con el
rielante dorado pálido y luminoso de la Luna, y oculta sus
poderosas emociones tras los tintes verde pálido, malva y
lavanda de la modestia.
La Luna pone un toque de locura a todos los
Cáncer.
Cáncer
conoce un lugar silvestre y secreto donde dos lirios y
siete rosas blancas crecen entre los iris. A veces, el
recuerdo de este jardín remoto le hace estallar de risa; en
ocasiones, le conduce al llanto y a la tristeza.
Cáncer
reúne pacientemente las esmeraldas, perlas y piedras
lunares que otros dejan caer en la arena, mientras espera a
que las mareas traigan a la playa sus sueños plateados.
Personalidades
Cáncer famosas
John Quincy Adams
Louis Armstrong
Ingmar Bergman
Milton Berle
Julio Cesar
James Cagney
Marc Chagall
Jean Cocteau
George M. Cohan
Hellen Keller
Charles Laughton
Gertrude Lawrence
Anne Lindbergh
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Enrique VIII
Richard Rogers
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Barbara Stanwyck
Ringo Starr
Henry D. Thoreau
John Kanamaker
Duque de Windsor
Andrew Wyeth