Los del
signo Aries no acostumbran recordar las simples reglas que les han
enseñado sus amigos: por ejemplo que un atizador al rojo
quema si no se suelta a tiempo; o que si uno se hace un
corte muy profundo en el dedo con un cuchillo, por lo
general sangra.
¿Se ha encontrado últimamente el lector con una persona
excepcionalmente amistosa, de modales enérgicos, firme en
el apretón de manos y pronta en la sonrisa? Pues prepárese
para una de esas danzas en el corro que le dejan a uno
mareado. Lo más probable es que acabe de ser adoptado por
un
signo Aries. Y muy especialmente si advirtió que le resultaba
un poco difícil llevar la voz cantante en la conversación.
¿Está dedicado a alguna causa idealista y defiende
coléricamente a los débiles? Es característico. Hombres o
mujeres Aries, son personas que lucharán sin vacilación contra lo
que les parece una injusticia, y que no se avergüenzan de
expresar sus opiniones. El signo Aries contestará con igual
energía a un policía de tráfico o a un gangster armado, si
cualquiera de ellos le molesta. Es probable que después lo
lamente, pero en el ardor del momento no habrá cautela
capaz de detenerlo. Aries va directamente al
grano, sin vacilaciones.
EL signo Aries es el primer signo del zodíaco. Representa el
nacimiento, como Piscis representa la muerte y la
conciencia del alma. Aries no es consciente más que de
sí mismo. Aries es el infante del zodíaco, el bebé recién nacido,
totalmente absorbido por los dedos de sus pies y de sus
manos. Sus necesidades son lo primero. A un bebé no le
importa si sus padres o los vecinos duermen o no. Cuando
tiene hambre o está mojado anuncia vociferante su
incomodidad. Quiere que le den el biberón o le cambien los
pañales ahora, y nada de demoras. Si un
signo Aries tiene una
idea o algo que quiere apartar de su mente, no tendrá el
menor resquemor en llamarle a uno a las cuatro de la mañana.
¿Por qué no ha de estar todo el mundo despierto para
escucharle? Si él está despierto, y es eso lo único que
cuenta. Aries quiere algo, y lo consigue. Como al bebé, al
signo Aries
el mundo le preocupa sólo en la medida en que se relaciona
con él. Pero, ¿se puede decir que un bebé es realmente
egoísta? Si siempre está dispuesto a prodigar sus sonrisas
y sus favores a quienes satisfacen sus exigencias. Es
difícil resistirse a un bebé, hasta tal punto es
inconsciente de estar causando el menor inconveniente a
nadie. Lo mismo pasa con Aries. Su inocencia le rodea
por completo y suaviza su agresividad, de la misma manera
que la inocencia del recién nacido atenúa su egocentrismo.
A esta ingenuidad que desarma se debe también que los
signos Aries
sean tan intrépidos. Hasta que se quema, el bebé no le
tiene miedo a nada, ni a nadie. Y aún entonces, volverá
confiadamente a hacer la prueba, una vez que se haya
olvidado de la herida. No hay el menor rastro de astucia ni
de superchería en Aries, que seguirá así durante toda
la vida: creyendo siempre de todo corazón, cayendo siempre
para volver a levantarse y hacer un nuevo intento. Todas
las dudas que puedan surgirle por el camino, se disipan
inmediatamente ante la primera persona que vuelve a ser
bondadosa con él, del mismo modo que el bebé se olvida del
dolor que le produjo el imperdible que accidentalmente se
le clavó en la pierna, la próxima vez que le ponen talco.
Aries puede fantasear de aquí a mañana, y tejer los
sueños más fabulosos, pero como mentiroso no vale un rábano.
Lo que muestra a quien le mira es lo que es. Nada hay en él
de complicado ni de oculto. Es tan vulnerable como el bebé,
e igualmente desvalido. Cuando gente más fuerte y más
madura se le impone o le saca algo, reacciona de la única
manera que sabe: chillando y organizando un escándalo tal
que los demás ceden, nada más que por tener paz.El
signo Aries no
necesita de estrategias delicadas. Con la fuerza de sus
pulmones y la determinación que surge de su interior le
basta perfectamente para salirse con la suya. Y tal vez
desvalido no sea la palabra justa.
Vulnerable, si... pero desvalido, de ningún modo.
El aspecto físico de Aries es bien fácil de reconocer.
Los
Aries tienen rasgos decididos, habitualmente bien
delimitados, raras veces blandos o borrosos. Las cejas,
bien marcadas, suelen juntarse con el estrecho puente de la
nariz hasta formar el signo del Carnero ( T ), tal vez para
advertir a quien se le pueda ocurrir la tonta idea de
intentar detenerle o someterle, que esos cuernos simbó1icos
van en serio. Es posible encontrarle algún lunar o cicatriz
en la cabeza o en la cara, es posible que el pelo tenga un
tinte rojizo a la luz del sol y que el cutis sea más
rubicundo de lo habitual. También es posible que en su
presencia uno perciba chispas invisibles que se escapan en
todas direcciones. Sus movimientos son por lo común rápidos
y fáciles, armonizados con un proceso mental. Tanto los
hombres como las mujeres Aries de este signo tienen normalmente
hombros anchos, y no es extraño que caminen con el cuerpo
un poco inclinado hacia adelante, guiándose con la cabeza,
por así decirlo, y casi siempre con mucha prisa. (Es
frecuente que tengan prisa por derribar un edificio de
ladrillos, aunque en la tarea se les estropeen los cuernos.)
No es mucho lo que hay de gracioso en el Carnero, a no ser
su tersa manera de resolver una crisis (que jamás deja de
sorprender a la gente que subestima a las personas
Aries).
Son de estructura ósea delicada pero fuerte, y es raro que
un
Aries resbale y caiga. Su postura refleja una total
confianza en sí mismo y en su yo. Si tropezamos con un
Aries de hombros caídos, será probablemente del tipo
ovejuno, que sufrió graves heridas en su ego durante la
infancia. Si las heridas fueron profundas, le llevará algún
tiempo recuperarse, pero algún día se enderezará, podéis
contar con ello. Son gente a la que nada aplasta para
siempre, y el fracaso menos todavía.
La persona regida por Marte le mirará a uno directamente a
los ojos, con desenfadada limpieza y con una fe bastante
conmovedora. ¿Acaso su interlocutor no es su amigo? ¿Acaso
no gusta de él? ¿Cómo, no? Entonces empezarán las lágrimas,
pero para dentro. Un
Aries jamás mostrará su decepción en
la superficie, si puede evitarlo. Si alguna vez se le ve
llorar sin recato, es seguro que, de alguna manera, el
dolor le ha llegado al alma. Los
signos Aries prefieren caer
muertos antes de mostrar debilidad... y entre ellos hay
quienes, literalmente, corren el riesgo de lo primero por
evitar lo segundo.
Es raro que un Aries lance a su alrededor miradas
nerviosas. Si lo hace, es que ya no le interesa seguir
hablando con vosotros. Alguna otra cosa le ha llamado la
atención y, por el momento, os ha olvidado, así como lo que
estabais diciendo.
Pero no hay que ofenderse; basta con recordar al bebé y sus
deditos.
Un
Aries estará indudablemente en los primeros lugares de
la carrera que ha elegido, o dedicado a un negocio propio.
En caso contrario, se le reconocerá fácilmente por el
descontento que demuestra al verse forzado a someterse a
otros. Se puede esperar de él una actitud liberal, una
pródiga generosidad con el tiempo y con las cosas
materiales, y un deseo notable de ser quien abra todas las
marchas... con bombo y platillo. Pero no hay que esperar
sutileza, tacto ni humildad. El
signo Aries medio se hallaba
detrás de la puerta mientras se hacía el reparto de estas
cualidades. También anda un poco escaso de paciencia. En
una cafetería será rápido para la crítica, si el camarero
es fresco y el bocadillo no está bueno. Pero también es
probable que, si le han servido bien, deje una propina
innecesariamente elevada.
Aries es muy directo, por decirlo sin exagerar. A la
naturaleza de los regidos por Marte le son totalmente
ajenas la falacia y las desviaciones. Aunque la franqueza y
una alentadora honradez configuran el sello distintivo del
signo, no es buen negocio hacerle un préstamo a un
Aries.
Hay entre ellos quienes carecen de estabilidad y exhiben
una falta de responsabilidad infantil. Incluso los que han
llegado a madurar pueden olvidarse de las deudas en la
omnipresente excitación del siempre nuevo desafío del
momento, que acaparara totalmente su atención. Claro que
terminarán por pagar sus cuentas alegremente y con la mejor
disposición, pero es posible que cuando los alcance, el
acreedor ya se haya quedado sin aliento.
Por más que el
signo Aries sea el incendiario que se abre paso en la
vida con atrevimiento, iniciativa y espíritu de empresa, en
su bravura hay un extraño lunar. Sin el menor rastro de
miedo, hará frente al abominable hombre de las nieves o al
monstruo de Frankenstein, pero no puede soportar el dolor
físico. Nunca será un cobarde moral, pero puede portarse
como un perfecto marica cuando algo le duele. Y el dentista
no se cuenta entre sus preferidos.
Todos los
Aries, en algún momento de su vida, mostrarán
alguna forma de comportamiento temerario que les signifique
sufrir heridas en la cabeza o en la cara. También son
probables los cortes y quemaduras, y los dolores de cabeza,
a veces tan intensos que pueden llegar a la jaqueca y que
es posible se originen en infecciones renales. Será
prudente que Aries haga de tripas corazón y visite
regularmente al dentista, que se cuide la vista, vigile su
dieta, se tome en serio los dolores de cabeza y se mantenga
alejado del alcohol (no sólo porque es malo para los
riñones, sino porque es muy combustible cuando se combina
con el genio de Marte). Las erupciones cutáneas, los
dolores en las rodillas y las molestias estomacales se
encarnizan también con quienes nacen a fines de marzo y
durante abril. La constitución del
Aries es fuerte y recia,
si no abusa de ella, como suele suceder, por no prestarle
atenci6n. Cuando lo veáis confinado en cama, y casi sin
habla, podéis estar seguros de que está realmente enfermo.
Aun así, para mantenerle acostado es probable que se
necesite un par de esposas. Es capaz de sobrevivir a
fiebres que matarían a cualquier otro tipo de personas,
muchas de las cuales son producidas por su obstinada
tendencia marciana a seguir adelante en circunstancias
adversas, en el momento inadecuado y con la gente
inadecuada.
La colérica frustración que ello invariablemente genera es
la verdadera causa de sus problemas de salud. Lo que
enferma al
signo Aries es su reacción ante el retraso, y lo que
le mantendrá alejado del médico es el cultivo consciente de
la paciencia y de la cautelosa deliberación. Por supuesto,
él no seguirá el consejo, pero de todas maneras se las
arreglará durante años para mantener lejos al médico, hasta
que se desplome de agotamiento o hasta que llegue a una
edad en que alcance mayor sensatez. No hay gran peligro de
que un
Aries se haga drogadicto. Normalmente, no tomará
siquiera una píldora para dormir. Decididamente, prefiere
quedarse despierto (por miedo de llegar a perderse algo).
A causa de su persistente optimismo, es raro que
Aries (lo
mismo que Leo y Sagitario, los otros dos signos de fuego)
sea víctima de enfermedades crónicas y duraderas, que
-según ha enseñado siempre la astrología y admite ahora la
ciencia médica- se generan o se intensifican como
consecuencia de la melancolía y del pesimismo. Los signos
de fuego son más susceptibles a las fiebres altas, a las
infecciones fulminantes, los ataques, la alta tensión
sanguínea y las enfermedades agudas.
Dígase lo que se diga de su carácter impulsivo, rara vez se
puede acusar de tristeza a los nativos de este signo.
Aunque sean sembradas, las semillas de la depresión mueren
rápidamente en el suelo de
Aries. Pero los
signos Aries se aferran
a la preciosa idea de que nadie mas puede hacer nada con la
eficiencia de ellos, y eso puede conducirles a mil
desastres.
Aries llevará a la práctica sus planes con
arrojo y confianza, y pocas veces se dará cuenta de que
está yendo más allá de sus fuerzas y buscándose una úlcera
o un colapso nervioso. Al
Aries nadie puede acusarle jamás
de haraganería.
Dada la candidez de su naturaleza, son personas incapaces
de poner en práctica las sutiles tretas de la estrategia.
Cierto
Aries a quien conozco bien, con su audaz y
contagioso entusiasmo consiguió un ángel financiero
dispuesto a respaldar una de sus originales ideas. Cuando
el trato estaba a punto de cerrarse, y el
Aries próximo a
realizar sus sueños más caros, el ángel, 1ógicamente,
sugirió que la operación fuera supervisada por un conocido
experto. Nuestro
Aries estaba segurísimo de que nadie podía
llevarla a cabo tan bien como él y, temeroso de verse en
situación de tener que aceptar órdenes de alguien,
respondió rápidamente con la característica humildad del
signo. Con un gesto de superioridad, agitó su cigarro en el
aire y preguntó lisa y llanamente: "¿De qué manera quiere
usted que le diga que no, deprisa o lentamente?". Con
igual celeridad, el ángel financiero le retiró su apoyo, y
el pobre promotor
Aries no tardó en convertirse en un caso
grave de lepra comercial. Durante muchos meses de
frustración, se encontró con que quienes antes le
respaldaban sin reservas habían salido misteriosamente a
almorzar o estaban en Europa cada vez que él los llamaba.
Un poco de tacto y de diplomacia podría haber evitado que
su sueño se derrumbara, pero al Aries medio le hacen
falta muchos años para alcanzar el nivel de diplomacia de
un
Aries como Dean Rusk. La gente que ha llegado a la cima
gracias a un esfuerzo duro y paciente ve 1ógicamente con
malos ojos la agresividad de un
signo Aries que piensa que él,
con mucha menos experiencia, sabe mucho más. Sólo después
de muchos fracasos desalentadores aprende el nativo de este
signo a ser modesto y humilde. Pero, una vez que lo ha
aprendido, es capaz de hacer que un proyecto rinda como un
pozo de petró1eo, agregándole muchas ideas creativas y
haciendo, de manera instintiva, las mejores jugadas. Sólo
llega al liderazgo si empieza por respetar a quienes por su
capacidad están por encima de él; pero el éxito, cuando
llega, suele ser gigantesco e impresionante. Es frecuente -
y resulta extraño- que los nativos de
Aries creen mas
riqueza para otros que para sí mismos. Son muchísimos los
Aries que pagan alquiler durante la mayor parte de su vida,
y es raro que lleguen a ser propietarios de su casa. A los
de espíritu marciano no parece preocuparles que el dinero
no esté ligado a ellos, quizá porque lo que ellos buscan no
se encuentra necesariamente en el banco.
Por mas que el
signo Aries arremeta hacia adelante con confianza,
tenga poco en cuenta los sentimientos ajenos, y su actitud
-especialmente cuando es joven- sea la de "primero yo",
también puede ser el mas calido y generoso de todos los
signos solares. No es cruel; simplemente, cree con
sinceridad que él puede hacer cualquier cosa mejor que
cualquiera, y es psicológicamente incapaz de quedarse
tranquilo mientras los demás chapucean y fracasan. Si se le
da a elegir entre el dinero y la gloria, elegirá
infaliblemente la gloria. Tiene tanto cariño por el dinero
como cualquiera, pero aún quiere un poco más al elogio y a
la fama. Aries tiende a tomar decisiones instantáneas
sin autorización de sus superiores. En su discurso puede
ser satírico, y cortante en la invectiva. La có1era de los
signos Aries se desencadena con la velocidad del sonido, pero por
lo general ha desaparecido antes de que su victima se haya
enterado de que era lo que la provocaba, y la sonrisa
infantil y grata no tarda en reaparecer. Uno no puede menos
que acordarse de cierto Aries impulsivo, llamado Nikita
Kruschev, que en cierta ocasión, movido por una infantil
pataleta, golpeó con un zapato sobre una mesa de las
Naciones Unidas, a vista y paciencia del auditorio
televisivo, y que el diablo se las aguantara. En ese
momento no le hacían caso, y ¿que
Aries tiene el mas mínimo
tacto cuando no le hacen caso?
Y sin embargo, este mismo
Aries se quedó realmente
desconsolado al no poder disfrutar de las mágicas
maravillas de Disneylandia.
A la gente de Marte se la acusa con frecuencia de tener un
carácter terrible... y lo tienen. Pero también tienen una
total incapacidad para mantener su ira durante mucho rato y,
una vez que han pasado, sus agravios quedan por lo general
enterrados y olvidados. A un
Aries le duele y le sorprende
que alguien recuerde aún las cosas crueles que él dijo,
pero sin intención. Si tiene oportunidad,
Aries le pedirá
disculpas a su peor enemigo, no importa que amenaza directa
pudo formular cuando era presa de la có1era. Quiere que lo
acepten, aunque atolondrada y deliberadamente provoque el
rechazo. Es raro que los
Aries se enojen con las personas.
Aunque tal vez recibas tú, lector, la lluvia de chispas, el
fuego va en realidad dirigido contra una idea o una
situación que le resulta intolerable.
Aries es capaz de intentar decir alguna mentirilla, si
con eso puede pasar a primer plano o quedar a salvo alguno
de sus caros ideales, pero la mayor parte de las veces no
se vale de mentiras... por suerte, porque siempre le
descubren. Su candor sin ambages es más rápido, y como lo
que mas le interesa es llegar prontamente al grano,
prefiere decir la verdad. No le queda tiempo para
habladurías, ya que eso significa hablar de otros, y
Aries
está demasiado interesado en sí mismo para desperdiciar sus
energías en conjeturas sobre los secretos, el
comportamiento o los motivos de quien sea. Además,
normalmente para él la gente es blanca o negra; los matices
de gris no le atraen en absoluto. Sería erróneo, sin
embargo, pensar que esto es prejuicio. Si en su carta natal
hay fuertes influencias planetarias, la impulsiva
desconsideración del
Aries por los hechos puede asumir la
forma de crueldad o de prejuicio, pero esto no se da con
frecuencia. El Aries típico se sentirá tan cómodo y se
mostrará tan auténticamente afectuoso comiendo con reyes
como con mendigos. Si se gana la reputación de prejuicioso,
ello se debe a su tendencia a distribuir a la gente en dos
campos diferentes -el de los amigos y el de los enemigos- y
además, esperará que cualquiera, si es amigo de él, los
clasifique de la misma manera.
Pese a su chocante desenvoltura, el
Aries puede ser también
el compendio de la gracia social. Es capaz de conversar
durante horas, de manera fascinante, sobre temas de los que
no sabe absolutamente nada. Hay mucho pulimento en la
superficie para cubrir ese agresivo impulso marciano. La
paciencia para el detalle no es su punto fuerte; el
prefiere dejar a otros los aspectos secundarios y mezquinos
de la estadística, y en eso es bastante sensato, ya que
otros los abordarán con mucha mas eficiencia. A un nativo
de este signo le exaspera restringirse a los hechos, porque
las lecciones de ayer le importan un rábano, y mañana está
demasiado lejos para preocuparse. Su residencia natural es
hoy, a esta hora y en este minuto. El
Aries se consume por
completo en la acción del presente.
Realista, sin mengua de su decidido idealismo, no es fácil
dar una descripción emocional de
Aries. Nadie más puede
exhibir un comportamiento tan recio y enérgico, pero
también son pocos los que son capaces de su sentimentalismo,
su ávida inocencia y fe en los milagros. La gente de Marte
es literalmente incapaz de aceptar la derrota: ni siquiera
la reconocen, aunque les esté mirando a la cara. En cuanto
a los resultados finales de cualquier cosa, ya se trate del
amor o de un partido de béisbol, son incurablemente
optimistas. Muy hábiles en el combate cuerpo a cuerpo, los
carneros se defienden mejor con la cabeza, es decir con la
mente. Disfrutan al encontrar oposición porque eso
representa un desafío, y son capaces de apartarse del
camino para ir al encuentro de un obstáculo y superarlo
mucho antes de que se les presente... y a menudo, cuando
podrían haberlo enfrentado desde la dirección opuesta.
Tampoco se quedan esperando a que el éxito les llueva; lo
persiguen con furiosa obstinación, y por eso son tan pocos
los
Aries que se encuentran en las listas de quienes
disfrutan de un gran bienestar.
La mayoría de la gente se agota con sólo pensar en la
energía Aries. Pero los
Aries también son capaces de
mostrar calma, seriedad y prudencia cuando así lo deciden.
Lo lamentable es que por lo general no lo deciden hasta que
ha pasado la juventud y la madurez suaviza su áspero
idealismo y la avidez de su prisa. No les resulta difícil
ganarse la simpatía popular, pese a lo cual no son
necesariamente buenos políticos.
Thomas Jefferson y Eugene McCarthy se cuentan entre las
raras excepciones a la regla. La mayor parte de los
Aries
que se han lanzado a la carrera política han tenido una
carrera relativamente breve o azarosa. En Estados Unidos no
ha habido un presidente
Aries desde John Tyler, en 1840.
Para el
Aries medio, la política resulta una actividad
difícil. Por un lado, los
Aries no son los mejores
economistas del mundo.
Además, son impulsivos al hablar y no soportan los rodeos,
dos características fatales para un político. La mayoría de
los políticos esperan a ver que es lo que quiere el pueblo
antes de dar a conocer su propia posición. El
Aries medio
tiene sus propias ideas de lo que necesita el pueblo, lo
que éste realmente quiere no le interesa, y ya se ocupará
él de que lo tengan, antes de lo que políticamente pudiera
ser conveniente. Así y todo, es tan idealista que cuando se
encuentra frente al público, enciende su imaginación y le
hace volver a tener fe en sí mismo.
El fresco candor de Marte puede despejar el humo de las
trastiendas políticas como si fuera una brisa.
Sin embargo, la mayoría de la gente de
Aries tiene más
éxito en los negocios o en las artes creativas, donde ellos
son muy necesarios. Otros pueden destacarse en el
desplazamiento de la estrategia. Gente con una mente más
serena y mentalidad más práctica puede ser mejor para
lograr una organización eficiente. Pero sin la acción
directa, la energía y la originalidad de Aries, el más
deseable de los proyectos se vendría abajo o no conseguiría
avanzar mucho.
Es posible encontrar algún
Aries que sea tímido, pero jamás
encontraréis uno que no tenga una posición bien definida.
Es difícil expresar la propia individualidad, cuando uno
está cerca de ellos.
Aries es mucho más feliz cuando habla
de sí mismo y de sus planes que de cualquier otra cosa o
persona (excepción hecha del ser amado, cuando se encuentra
inmerso en un romance). Una vez que alguien se ha ganado su
interés -y tiene mucha suerte- el
Aries le escuchará con
atención, especialmente si las ideas de su interlocutor son
interesantes y progresistas. Se sentirá encantado con el, y
pondrá a su disposición tiempo, dinero, simpatía y lealtad.
Si un amigo está en el hospital, es posible que
Aries se
olvide de enviarle una tarjeta, pero le buscará el hospital,
lo llevará allí en su propio coche y 1o recomendará a su
propio medico (que, naturalmente, será más eficiente que
Pasteur). Cuando se decide a ayudarle a uno en una
situación difícil,
Aries no vacilará ante ningún esfuerzo.
Pero hay que demostrarle gratitud, eso si. Se sentirá
profundamente herido, si es que no se enoja sin mas ni mas,
al comprobar que no apreciáis sus agotadores esfuerzos, que
van mucho mas allá de lo que requiere el deber y,
probablemente, exceden también en mucho lo que vosotros
queríais o necesitabais. Disfruta haciendo favores, y
cuanto mayor es el gesto caritativo, mejor, pero Aries
quiere que se le reconozca lo que ha hecho. Sin embargo, es
probable que aunque no se le den las gracias, no se niegue
a volver a ayudar. Su gran fe en sí mismo só1o encuentra
parangón en su ingenua confianza en los demás, y por eso
está casi constantemente desilusionado y quejándose de que
alguien le ha traicionado. Claro que eso no le afecta
durante mucho tiempo. Se rehace, se sacude el polvo, y no
tarda en estar otra vez dispuesto para volver a quemarse,
tras una típica orgía de depresión tan breve como violenta.
Aries da tal impresión de sinceridad que resulta
sorprendente la decisión con la que defiende como si fuera
un hecho algo que él sabe -o debería saber- que no es
verdad. Acusadle de falta de honradez y se os quedará
mirando atónito, bien abiertos sus cándidos ojos por el
horror de que podáis dudar de él. Es capaz de vendarse los
ojos y ponerse tapones en los oídos para excluir algo en lo
que no quiere creer. Incluso cuando su posición es
completamente insostenible, seguirá valientemente al pie
del cañón, luchando con total convicción por la causa
perdida. Pero también, en un momento de decisión rápida,
puede cambiar de idea respecto de alguna opinión que uno
habría considerado innata en él, y cuando esto sucede, se
le hace imposible volver al punto de vista anterior, y
hasta recordarlo siquiera. Su urgencia por arrojar el
pasado al cesto de los papeles y seguir adelante a toda
velocidad (una de las principales razones de su buena
adaptación a los lugares y a la gente nuevos) le lleva a
pensar que quienes intentan razonar con el están
interfiriendo en su progreso. Entonces puede darse el caso
de que arroje a los cuatro vientos el escaso tacto que
posee. Los ultra conservadores, que pesan cada palabra y
cada decisión, sacan de quicio a las almas de Marte, que
pueden ser inequívocamente claros y significativos para
comunicar su fastidio y su frustración. Así se comprende,
pues, porque en ocasiones se hacen tan acérrimos enemigos
de gente mayor y más prudente.
Aries tiene en su naturaleza una faceta de inocencia y de
avidez, y una especie de fe ingenua, eterna y alegre,
mezcladas con el fervor ciego del cruzado nato. Marte es de
cuernos duros como el diamante, y difíciles de romper.
Es frecuente que lo vea todo rojo, pero cuando las chispas
desaparecen, se vuelve tan alegre y amistoso como una
margarita. Su metal es el hierro, y su fuerza indoblegable
le da nueve veces mas vidas que a otros para vivir; nueve
veces mas oportunidades de ganar la batalla. El fuego que
consume su espíritu puede ser una antorcha llameante que
ilumine el camino del valor para cualquiera capaz de
reconocer su idealismo.
Es el que abre caminos, el que siempre lleva adelante a los
otros hacia una meta imposible. Su fe, bella y férrea, es
pura, sin asomo de aleación con la hipocresía y la codicia.
Es raro que amase una fortuna, y si llega a hacerlo, no
tendrá tiempo para detenerse a contarla. Podéis contar con
su dinero, su ropa o su tiempo. Él siempre tiene algo que
le sobra, por mas estrecho o pobre que pueda encontrarse
momentáneamente. Aries sabe que el pan que se arroja a
las aguas no sólo alimenta su yo y vuelve en mayor cantidad,
sino que hace feliz a la gente, y esa es una de las cosas
que mas le gustan en la vida.
Para
Aries, los milagros son a dos centavos la docena, y si
se os acaban, el os hará unos cuantos mas, envueltos en
hermosos sueños de color escarlata.
Personalidades
Aries famosas
Eugene McCarthy
Andrew Mellon
J. P. Morgan
Wayne Newton
Lily Pons
Joseph Pulitzer
Simone Signoret
Harold Stassen
Thomas Dewey
Bernard Gimbel
Harry Houdini
Henry James
Thomas Jefferson
George Jessel
Nikita Kruschev
Clare Boothe Luce
Leopold Stokowski
Gloria Swanson
Lowell Thomas
Arturo Toscanini
Peter Ustinov
Vicent van Gogh
Wernher von Braun
Tennessee Wiliams